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Brote de hantavirus en crucero MV Hondius fue un ejemplo de “cooperación científica regional”, según estudio en The Lancet

Sep 1
6 min read

Investigadores y equipos de salud chilenos aportaron protocolos diagnósticos, conocimiento clínico, material para detectar el virus y experiencia acumulada durante décadas. 


La respuesta permitió apoyar a laboratorios y equipos sanitarios de varios continentes y se convirtió, según tres publicaciones en revistas internacionales, que destacan la cooperación científica regional frente a una emergencia internacional.


"Chile y Argentina pusieron su experiencia en hantavirus al servicio del mundo durante el brote”, dijo la Dra. Nicole Tischler, investigadora principal del Centro Ciencia & Vida y académica de la Universidad San Sebastián.


El brote de hantavirus Andes registrado este año a bordo del crucero MV Hondius no solo puso a prueba los sistemas sanitarios de los países que recibieron pasajeros y pacientes. También mostró el valor del conocimiento científico acumulado en países como Chile, donde el virus es parte de la realidad epidemiológica desde hace décadas. 


Este análisis es parte de las conclusiones de un reporte en The Lancet, firmada por científicos de Argentina, Chile, EE. UU. y Uruguay, entre ellos la Dra. Nicole Tischler, investigadora del Laboratorio de Virología Molecular del Centro Ciencia & Vida, de la Fundación Ciencia & Vida y Universidad San Sebastián, y presidenta de la Sociedad Internacional de Hantavirus. En tanto, un segundo estudio publicado en Lancet, junto a autoridades de la OMS, titulado “Andes hantavirus: operationalising science in real time”, también destaca la respuesta mostrada por la capacidad científica construida en Sudamérica y la importancia de la colaboración entre países.


Desde la confirmación de los primeros casos, científicos y autoridades de Argentina y Chile intercambiaron información en tiempo real con la OMS y con expertos clínicos y de salud pública internacional. Además, pusieron a disposición de otros sistemas sanitarios herramientas que no estaban disponibles en los países que recibieron pacientes infectados o con sospecha. 


En específico, Argentina y Chile enviaron ARN del virus Andes, placas para pruebas ELISA, protocolos de diagnóstico, anticuerpos monoclonales y guías clínicas a laboratorios de España, Senegal, Sudáfrica, Países Bajos y Reino Unido. Los expertos sudamericanos también aportaron orientación epidemiológica, con décadas de experiencia en un patógeno poco conocido fuera de la región. 


Esa colaboración, según los autores, hizo posible que desde Argentina se enviarán más de 2.500 determinaciones diagnósticas internacionales y se extendió después a otros ocho países. Desde Chile, agrega la académica de la USS, se enviaron anticuerpos monoclonales específicos para la detección y aportaron universidades, centros de investigación y servicios de salud. 


“Contribuimos con asesoría concreta en varios frentes: protocolos y guías para el tratamiento clínico, estudios sobre la transmisión persona a persona, seguimiento de contactos, medidas de aislamiento, criterios para dar el alta, detección del virus en fluidos, diagnóstico molecular, epidemiología viral e investigación del origen del brote", explica Tischler, quien atribuye esa capacidad a años de investigación en un país endémico, con financiamiento constante de los ministerios de Ciencias y Salud. 


"El diagnóstico se retrasó, pero una vez identificado el virus, la respuesta científica fue rápida porque estábamos preparados: en un país endémico como Chile ya existía investigación y protocolos clínicos para este tipo de patógenos", añadió directora del laboratorio de Virología del Centro Ciencia & Vida (FCV-USS).


Entre las instituciones que contribuyeron figuran Fundación Ciencia & Vida - Centro Ciencia & Vida, el Instituto de Salud Pública, las Pontificias Universidades Católica de Chile y Católica de Valparaíso, Red Salud UC Christus, SENTINET, la Seremi de Salud Los Ríos, el Instituto de Ciencias e Innovación en Medicina de la Universidad del Desarrollo, y las Facultades de Ciencias y de Medicina de la Universidad San Sebastián.


Un brote que demoró casi un mes en ser identificado


El episodio también es reconstruido en un tercer trabajo publicado en The Lancet Regional Health – Europe, firmado por más de veinte especialistas internacionales, que respalda la participación de los autores en la investigación del origen del caso y en la coordinación internacional tras los primeros contagios.


El brote comenzó en abril, cuando el crucero zarpó desde Ushuaia, Argentina, con pasajeros de 23 países. El diagnóstico molecular tomó cerca de un mes y fue confirmado mediante pruebas realizadas en Sudáfrica. La demora, según el análisis, refleja una dificultad que puede repetirse ante enfermedades poco frecuentes: los hospitales investigan una enfermedad respiratoria grave dentro de sus protocolos habituales, pero rara vez buscan patógenos específicos sin una sospecha epidemiológica previa.


La hipótesis de la OMS es que el primer caso adquirió la infección en tierra antes de embarcar y que después hubo contagios entre pasajeros, un dato relevante porque el virus Andes es el único hantavirus con transmisión interpersonal conocida. El balance final sumó 13 casos entre confirmados y sospechosos. 


Tras la indicación de aislamiento de los pasajeros en sus respectivas habitaciones, el buque intentó detenerse en Cabo Verde y finalmente evacuó a los pasajeros en Tenerife, España, a comienzos de mayo, para derivarlos a sus países de origen. Personal médico de España, Francia, Países Bajos, Suiza, Reino Unido y EE. UU. aplicó en tiempo récord los protocolos y guías de atención y logró evitar fallecimientos y contagios adicionales. La OMS declaró cerrado el brote en julio, 42 días tras el último diagnóstico positivo.


Una red científica preparada antes de la emergencia


La participación chilena no terminó con el manejo del brote. Se activó la respuesta de la OMS a través de los Consorcios Abiertos de Investigación Colaborativa para patógenos de prioridad (CORC), un mecanismo que ya se preparaba antes de la emergencia para mantener redes científicas permanentes en torno a familias de virus con potencial pandémico.


A pocos días de declarada la emergencia sanitaria, una consulta científica organizada por la agencia británica UKHSA a cargo de la OMS, y en colaboración con la Sociedad Internacional de Hantavirus que encabeza la Dra. Tischler convocó a más de 1.600 especialistas de más de 130 países para definir prioridades de investigación. 


De ese proceso surgió el protocolo NAVIS, enfocado al estudio de los pasajeros del barco respecto la virología, inmunología, mecanismos clínicos de esa cohorte bien definida que se puede utilizar como marco para futuros brotes, aportando a una mejor preparación pandémica. Investigadores de 21 países se incorporaron en días, lo que convirtió al brote en una prueba concreta de un sistema de colaboración que la OMS venía desarrollando previamente. 


Para Tischler, el episodio mostró que el conocimiento generado en países endémicos puede transformarse en un recurso internacional ante una emergencia en una población sin experiencia previa con el virus.


El desafío pendiente: desarrollo de vacunas


Pese a décadas de investigación, no existen vacunas ni antivirales aprobados para uso clínico contra la variante Andes. Hay anticuerpos monoclonales humanos y candidatos vacunales en fase de investigación, pero ninguno ha llegado al uso en pacientes. Los autores atribuyen ese rezago a la falta de incentivo del sector privado, al financiamiento intermitente para patógenos raros pero letales, y a que su desarrollo requiere laboratorios de máxima contención, disponibles solo en un número reducido de países.


"Aún no existe un concurso internacional para desarrollar una vacuna contra el virus Andes, pero esperamos que la preocupación generada por el brote impulse su financiamiento en el corto plazo", afirma Tischler, quien lidera uno de los proyectos ANID más prometedores en la búsqueda de una inmunización contra el hantavirus Andes: una plataforma basada en partículas virales vacías y no infecciosas para generar respuesta inmune. 


La OMS incluye a los hantavirus entre los patógenos prioritarios de su Blueprint de Investigación y Desarrollo, marco que busca trazar mediante las actividades CORC una hoja de ruta para generar herramientas clínicas frente a enfermedades con potencial epidémico pero escaso desarrollo previo.


“Infodemia” a la velocidad del virus


Casi de inmediato a que el brote se hiciera público, circularon versiones no verificadas sobre el origen del virus, las vías de contagio y las motivaciones de las medidas sanitarias. Los autores del artículo The Lancet Regional Health describen ese fenómeno como parte de una "infodemia" que se propaga más rápido que cualquier patógeno, y distinguen entre desinformación (mensajes fabricados), información errónea sin intención de dañar, y desinformación, que usa datos reales para perjudicar. Las tres formas, señalan, superaron la capacidad de agencias sanitarias y científicos para responder.


"Quienes estuvimos involucrados directamente en la respuesta vimos un proceso muy distinto al que reflejaron algunas publicaciones hechas desde fuera, sin conocer el trabajo coordinado que hizo la OMS en terreno", indica la académica de la USS, quien agrega que, para amortiguar la desinformación, la Sociedad Internacional de Hantavirus emitió una declaración sobre la materia.


"Queremos con este ejemplo resaltar la importancia de estudiar patógenos que son endémicos en nuestro país, y el gran valor de los mecanismos que existen actualmente en Chile para estudiarlos a través de fondos del Ministerio de Ciencias. Ese conocimiento no solo ha servido para que Chile esté mejor preparado ante futuros brotes, sino que además queda a disposición del mundo, y eso nos enorgullece", concluye la Dra. Tischler, quien en noviembre encabezará el próximo congreso de la Sociedad Internacional de Hantavirus.


El encuentro, en Puerto Varas, reunirá a expertos de todo el mundo para exponer y discutir avances en epidemiología viral, ecología, interacción virus-huésped, patogénesis, aspectos clínicos y desarrollo de vacunas y tratamientos (https://www.hantavirussociety.org/ich2026/). Antes de ese congreso, Tischler expondrá los desarrollos realizados en Chile en la materia en una actividad pública de las CORC, programada para el 10 de septiembre.


Texto por Luis Francisco Sandoval, Agencia S&M Comunicaciones.

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