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Científicos chilenos diseñan una estrategia contra el cáncer cerebral más agresivo y letal

  • Writer: Unidad Comunicaciones CCV
    Unidad Comunicaciones CCV
  • Jul 17
  • 6 min read

Updated: 1 day ago


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A través de la eliminación de las células T reguladoras -un tipo de glóbulo blanco que inhibe la respuesta inmunológica y protege al cáncer-, los investigadores han logrado que tumores resistentes a tratamiento respondan a inmunoterapia en modelos experimentales y preclínicos.


El descubrimiento, fruto de una colaboración científica internacional entre investigadores del Reino Unido y el Centro Ciencia & Vida (FCV-USS) abre la posibilidad de explorar nuevas vías terapéuticas y evidencia el valor de apoyar la ciencia a largo plazo.


Detrás del hallazgo, publicado en la revista especializada Immunity, hay una red científica internacional que conecta a tres investigadores chilenos, dos de los cuáles se desempeñan en algunas de las principales instituciones académicas europeas: el University College London y la Universidad de Oxford.


Un equipo de científicos chilenos ha logrado desarrollar una estrategia experimental capaz de revertir la resistencia del glioblastoma a la inmunoterapia. El avance, que abre una nueva vía terapéutica para uno de los tumores cerebrales más agresivos y de peor pronóstico, fue publicado recientemente en Immunity, una de las revistas científicas más influyentes en el campo de la inmunología.


La clave del hallazgo radica en un mecanismo que suprime la acción de las células T reguladoras -glóbulos blancos que inhiben la respuesta inmunológica y protegen al cáncer- permitiendo así que otras células del sistema inmune, las células T citotóxicas, recuperen su capacidad para atacar las células tumorales.

En modelos preclínicos esta estrategia consiguió que tumores, hasta ahora refractarios a tratamiento, respondieran favorablemente a terapias basadas en anticuerpos.


El descubrimiento demuestra que al eliminar ciertos elementos inmunosupresores presentes en el microambiente tumoral es posible reprogramar la respuesta inmune para que sea efectiva frente al glioblastoma, explicó el doctor Felipe Gálvez-Cancino, investigador chileno radicado en el Reino Unido que actualmente dirige un laboratorio en el Centre de Inmuno-Oncología de la Universidad de Oxford y es uno de los autores principales del estudio.

“El glioblastoma no solo es una de las formas más letales de cáncer, sino que aún no contamos con terapias realmente efectivas en beneficio de las personas que sufren de esta condición. El objetivo es activar el sistema inmune para que lo combata desde dentro, convirtiéndose en un aliado en la lucha contra esta patología”.

El trabajo fue liderado en conjunto con el doctor Sergio Quezada, del Instituto del Cáncer del University College London, contando además con la colaboración del doctor Alvaro Lladser, director del Centro Basal Ciencia & Vida y profesor de la Universidad San Sebastián en Chile.


El estudio revela que una vez eliminadas las células T reguladoras el tumor responde favorablemente a inhibidores de puntos de control inmunológico y tratamientos basados en anticuerpos. Este tipo de inmunoterapia consiste en bloquear las señales que posibilitan el crecimiento tumoral y de esta forma reactivar al sistema inmune para atacar directamente las células malignas, abriendo una prometedora vía para el diseño de nuevas terapias oncológicas.


A nivel mundial el glioblastoma afecta entre tres y cinco personas por cada 100.000 habitantes al año cuyo promedio de sobrevida no supera los 15 meses desde el diagnóstico. En Chile, aunque no hay estadísticas específicas, se estima una incidencia similar. Frente a este panorama la comunidad científica apuesta por nuevas alternativas biotecnológicas como la inmunoterapia.


Ciencia chilena contra el cáncer


La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la inmunoterapia como una herramienta prometedora en el tratamiento del cáncer, en especial aquellas basadas en puntos de control inmunológico. El organismo de Naciones Unidas considera estos nuevos desarrollos como una forma de tratamiento dirigido que tiene el potencial de lograr una mayor efectividad con menos efectos secundarios en comparación a la quimioterapia convencional.

En los últimos años, de hecho, la agencia ha propuesto la incorporación de seis inhibidores relacionados con puntos de control a la lista complementaria de medicamentos esenciales.


El Dr. Alvaro Lladser, director del Centro Basal Ciencia & Vida, de la Fundación Ciencia & Vida de la USS, valoró el proyecto de investigación como una prueba de la relevancia de contar con científicos en Chile que estén conectados globalmente y puedan liderar estudios de alto impacto para problemas de alcance planetario como el cáncer.

“Esta colaboración nace de la interacción que se genera en los cursos avanzados y simposios internacionales que hemos organizado en el Centro. Estas instancias fomentan el intercambio de conocimiento y formación de redes de colaboración entre estudiantes e investigadores de Chile y de los mejores centros de investigación del mundo”.

El Dr. Lladser recordó que uno de los investigadores principales del estudio, el Dr. Gálvez-Canino, fue formado en el Centro Ciencia & Vida y luego se proyectó en un entorno científico internacional de alto nivel. “Este modelo ha demostrado ser tremendamente exitoso y Felipe es un ejemplo en este sentido. Que hoy esté liderando investigaciones con impacto global es motivo de orgullo y también una señal clara de que invertir en ciencia y en entrenamiento avanzado da frutos concretos”.


Desde su laboratorio en el Instituto del Cáncer del University College London, el Dr. Sergio Quezada subrayó la colaboración de largo plazo que han establecido con la institución fundada por, entre otros, el Premio Nacional de Ciencias, Dr. Pablo Valenzuela; y más recientemente con la USS y, en particular, con el laboratorio del Dr. Lladser, que se ha materializado en el permanente intercambio de conocimiento y tecnología, así como en diversas publicaciones.


“Más allá de los descubrimientos y publicaciones hay una relación de confianza y también un contacto con jóvenes investigadores chilenos que me gusta mucho y que nos ha permitido lograr intercambios y entrenamiento de estudiantes chilenos en mi laboratorio en Londres, al mismo tiempo que hemos mandado investigadores jóvenes a la fundación a participar de diferentes cursos generando más intercambio y colaboraciones”.


Reactivando el sistema inmune  


La eliminación de las células T reguladoras –eje primordial de la estrategia descrita en Immunity– promueve el “reclutamiento” de macrófagos, un tipo de glóbulo blanco que desempeñan un papel clave al actuar como “células centinelas” que detectan, engullen y destruyen células anormales, además de liberar señales químicas para propiciar una respuesta masiva en el organismo.

Para los científicos chilenos esta comprensión abre una línea de investigación prometedora para manipular el microambiente tumoral y desarrollar terapias oncológicas que mejoren el pronóstico de los pacientes. El Dr. Gálvez-Cancino adelantó que su grupo ya está colaborando con una empresa biotecnológica en Canadá que está desarrollando moléculas dirigidas al blanco terapéutico de supresión de células T reguladoras y realizando estudios enfocados en glioblastoma.

El investigador de Oxford precisa que, si bien el anticuerpo en cuestión ya había sido descrito con anterioridad, lo que no se sabía era si funcionaba en este contexto patológico en específico ni qué ocurría al eliminar las células T reguladoras. Según detalla el Dr. Gálvez-Cancino, la aprobación de drogas contra este cáncer en particular en los últimos diez años es prácticamente nulo (la última alternativa apenas mejoró la sobrevida en seis meses), una realidad que podría evolucionar gracias a las inmunoterapias.

“El melanoma metastásico, por ejemplo, que hace 20 años era prácticamente una sentencia de muerte, hoy puede tratarse con inmunoterapia y muchas personas logran sobrevivir gracias a que su propio sistema inmune ataca al tumor. En el caso del glioblastoma, creemos –y yo realmente lo creo– que también es posible lograr algo parecido. Esa es la gran diferencia con respecto a lo que ya existe: las inmunoterapias, que ya están cambiando el curso de otros tumores, aspiran a que el sistema inmune haga el trabajo de atacar el cáncer”.

Uno de los cánceres olvidados


El glioblastoma se desarrolla a partir de las células gliales, que dan soporte al sistema nervioso central. De crecimiento rápido e invasivo, suele infiltrar regiones del cerebro que no pueden extirparse sin ocasionar un daño severo. Actualmente, representa cerca del 50% de todos los gliomas (tumores que se originan en las células gliales del cerebro o la médula espinal) y su diagnóstico se confirma habitualmente mediante resonancia magnética y biopsia.


El tratamiento más común combina cirugía, radioterapia y quimioterapia, pero su alta resistencia a las terapias disponibles hace que la recurrencia sea casi inevitable.

Desde Oxford, el Dr. Felipe Gálvez-Cancino advierte que una cuarta parte de los cánceres diagnosticados en el mundo son tumores raros o de muy baja incidencia, como el glioblastoma. Y que, sin embargo, la mayoría de ellos reciben una atención marginal desde el punto de vista de la investigación y el desarrollo biomédico. “Trabajar en ellos no solo es un desafío científico, sino también una obligación con miles de pacientes diagnosticados”.


“La experiencia con la vacuna del coronavirus en Oxford mostró que es posible acortar los tiempos entre la investigación básica y la aplicación clínica. Esto influye en el diseño de ensayos para terapias oncológicas más ágiles, especialmente en el desarrollo de vacunas”,  concluyó el científico chileno, cuya próxima investigación aspira a contribuir al diseño de estrategias contra tumores infantiles extremadamente raros y agresivos.


Por: Luis Francisco Sandoval. Agencia S&M Comunicaciones.

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